Páginas web Pamplona

DISEÑO WEBS BONITAS QUE CONVIERTEN.

Diseño y desarrollo de páginas web en Pamplona, con presupuesto cerrado y a medida, sin sorpresas.

diseño web

Una web que trabaja.

Páginas web en Pamplona: corporativas, tiendas online, landings y desarrollo a medida

Esquema en tonos violeta con un cubo central unido a paneles de web, landings, tienda online, SEO, ads y mantenimiento

Diseño de páginas web en Pamplona

Hago páginas web en Pamplona y en toda Navarra, y te enseño los números antes y después. No es una forma de hablar: más abajo están las cifras reales de webs que he tocado este año, con el antes, el después y qué las movió.

La web que ves tú no es la que ve tu cliente

Una web se aprueba mirándola en el ordenador de quien la hizo. Ahí todo va rápido: la caché está caliente, la conexión es buena y las imágenes ya están descargadas. El visitante que llega desde el móvil, con datos y sin haber pasado nunca por tu web, ve otra cosa. Esa distancia se puede medir, y medirla es la diferencia entre entregar una web y entregar una web que funciona.Trabajo con WordPress por una razón que tiene poco de técnica: no te encierra conmigo.
  • Es la plataforma más extendida del mundo, y la conoce cualquier profesional.
  • Si algún día quieres que la lleve otra persona, puede hacerlo sin rehacer nada.
  • El dominio, el alojamiento y las claves son tuyos desde el primer día, por escrito.
Chip luminoso con el rótulo SEO sobre una plataforma, entre curvas de velocidad y gráficos de neón

Desde Villava, para Pamplona y toda Navarra

Consultor analizando los datos de posicionamiento de una web en Pamplona

Mi enfoque es práctico, y cabe en tres reglas:

  • Que se entienda en diez segundos. Qué haces, dónde y cómo se te contacta.
  • Que cargue en el móvil de tu cliente, no solo en tu pantalla.
  • Un solo objetivo por página. Lo que no empuja hacia él, sobra.

Trabajo desde Villava, así que Pamplona y la comarca los tengo al lado, pero el trabajo es íntegramente en línea: la distancia no cambia ni el precio ni los plazos.

Con quién hablas: conmigo

No hay gestor de cuentas, ni un equipo que rota, ni alguien que te traslada lo que dijo otro. Llevo 26 webs en un mismo servidor y 592 trabajos registrados con sus horas: cuando te digo cuánto tarda algo, sale de ahí.

La mayoría de webs se entregan sin medir

El dato más útil que conozco, y el menos conocido: en una tienda con tráfico real me encontré un tiempo de respuesta de laboratorio de 120 milisegundos y uno de campo de 2.688. Veintidós veces más lento para la gente que para el informe.

Esa diferencia no mide la velocidad de la web: mide cuánta gente cae fuera de la caché. Y si no la miras, optimizar imágenes o CSS no arregla nada, porque el problema estaba en otro sitio.

Qué te enseño, y qué no te prometo

Mido antes y después, en móvil y en escritorio, y te enseño las dos cifras aunque la segunda no sea espectacular. Mejorar estas métricas no garantiza que vendas más ni que subas en Google: la velocidad es una señal entre muchas, y quien te prometa posiciones por ir rápido te está vendiendo algo. Lo que sí hace una web que carga es que la gente que ya llega no se marche antes de ver nada.

En las webs que he medido este año, las diferencias no eran de décimas:

  • Una pasó de tardar diecinueve segundos en pintar su imagen principal a tardar menos de tres.
  • Otra bajó su tiempo de respuesta en móvil de 720 a 38 milisegundos, con solo activar una caché que llevaba meses apagada.
Red de nodos conectados que representa el enlazado interno de una web

Cómo trabajo

¿Qué pasa desde que me escribes hasta que la web está online?

Cuatro pasos, siempre los mismos, y ninguno se salta. El primero no cuesta nada y sirve para saber si te puedo ayudar; el último es el que casi nadie hace y el que decide si la web sirve para algo. En medio, un presupuesto cerrado y una dirección de pruebas donde ves avanzar lo que se está construyendo, no una descripción de lo que se construirá.

1.

Hablamos

Media hora. Me cuentas qué vendes, a quién y qué te falla. Si no te puedo ayudar, te lo digo ahí y no cobro la conversación.

2.

Mido lo que ya tienes

Si hay web, la mido antes de tocarla: rendimiento, qué consultas te traen gente y qué páginas se llevan los clics. Ese informe es tuyo, me contrates o no.

3.

Presupuesto cerrado

Con lo que incluye y lo que no. Sin partidas abiertas ni «según se vea». Con la fecha comprometida y lo que necesito de tu parte para cumplirla.

4.

Construimos, medimos, publicamos

En una dirección de pruebas que Google no ve. Antes de publicar: móvil, contraste y formularios enviados de verdad. Y las claves son tuyas.

Web corporativa: que te encuentren y te llamen

Manos tecleando en un portátil con iconos hexagonales de SEO, analítica, búsqueda y ajustes superpuestos

Es lo que necesita la mayoría de negocios de Pamplona: pocas páginas, bien hechas, con los servicios claros y un teléfono que se pulsa. Una web corporativa de cuatro a ocho páginas suele estar online en tres o cuatro semanas desde que hay textos e imágenes, y lo que alarga el plazo casi nunca es el diseño, son los contenidos.

Lo que va siempre, sin ser un extra

  • Que se vea bien en un móvil real, y contraste medido, no estimado.
  • Certificado de seguridad y copias que alguien comprueba.
  • Textos legales redactados para tu caso.
  • Analítica conectada desde el primer día.
  • Que sepas cambiar un horario o subir una foto sin depender de nadie.

No son extras: es lo mínimo para que una web publicada sirva para algo.

Tienda online: cada segundo de carga se paga en carritos

Apretón de manos sobre una mesa con una tableta de gráficos: un cliente captado a través de la web

Cuando vendes producto, el rendimiento deja de ser estética. Cada segundo que tarda en cargar una ficha se paga en carritos abandonados, y el culpable casi siempre es el catálogo de imágenes: en una tienda online de calzado, la mediateca pesaba 297 megas y quedó en 117, un 61 % menos, con las mismas fotos y sin que se note en pantalla.

Lo que hay que decidir antes de empezar

Una tienda con catálogo real necesita más tiempo que una web corporativa, porque cada ficha de producto es una página que hay que cargar, ordenar y medir. También necesita tres decisiones que son tuyas, y cuanto antes estén tomadas, menos cuesta el proyecto:

  • Cómo se cobra.
  • Cómo se envía.
  • Qué pasa con el stock.

Y si ya tienes una tienda que va lenta, lo primero no es rehacerla: es medirla. Muchas veces lo que parece un problema de diseño es un problema de configuración, y se arregla sin tocar ni una línea del diseño.

Landing de campaña y desarrollo a medida

Panel de rendimiento SEO abierto en un portátil sobre el escritorio

Landing de campaña

Cuando mandas tráfico de pago y necesitas que convierta. Una sola página, un solo objetivo, sin menú que distraiga y con el formulario probado de verdad, no mirado.

Me he encontrado formularios que muestran «gracias por contactar» y no mandan el correo a ninguna parte; una web de captación que no capta lleva meses así sin que nadie lo sepa, porque nadie echa de menos los mensajes que no llegan.

Desarrollo a medida

Cuando lo anterior no encaja: una intranet, un configurador, una integración con tu programa de gestión. Aquí lo primero es decirte si merece la pena, y a veces la respuesta es no: si lo único que quieres es una página con tu teléfono y tus horarios, quizá te sobre con la ficha de Google y te ahorres el proyecto entero.

Para empezar con buen pie: mido tu web actual, si la hay, y te digo qué se arregla ajustando lo que existe y qué exige rehacer, con el coste de cada camino. Si sale más barato arreglar que rehacer, te lo diré aunque rehacer me convenga más a mí.

tabla de precios

PÁGINAS WEB EN PAMPLONA

El precio depende de cuántas páginas, de si hay tienda y de si hay que migrar algo que ya existe. Estos son los tres alcances que trabajo, cada uno con lo suyo; el desglose completo de lo que encarece y lo que abarata una web está en el blog. El presupuesto que te paso es cerrado, con lo que incluye y lo que no.

Las horquillas reales de mercado, con lo que sube o baja cada factor, están en mi artículo cuánto cuesta una página web en Pamplona: entre 400 y 3.000 € según el proyecto, y mis webs corporativas completas parten de 490 €.

Landing de campaña

Semanas

1‑2

Web corporativa

Semanas

3‑4

Tienda online

Semanas

6‑8

precios locales

MIS TARIFAS

El precio hora está basado en la dificultad del proyecto, con las horas medidas en proyectos ya realizados en Pamplona. Aplica a mejoras sobre webs que ya existen y a desarrollos a medida.

Básico

20 €/hora
  • Webs de hasta 5 páginas
  • Plantilla personalizada
  • Textos legales genéricos
El más contratado

Intermedio

25 €/hora
  • Todo lo del básico
  • Diseño a medida, sin plantilla
  • Formularios y medición

Avanzado

30 €/hora
  • Todo lo del intermedio
  • Tienda online y catálogo
  • Integraciones a medida

Empresas

Lo que va incluido en cualquier web que haga

Esto no son extras ni un paquete premium: es lo mínimo para que una web publicada sirva para algo. Lo pongo por escrito porque en muchos presupuestos aparece como línea aparte, y porque así puedes comparar lo que te ofrecen otros. Si alguien te lo cobra a parte, ya sabes qué preguntar.

Una mano robótica y una humana se tocan: la inteligencia artificial en el trabajo

Los fallos que más me encuentro

Cerebro luminoso: la creación de contenido pensada para posicionar

La caché de móvil desactivada

El más caro y el más invisible: la web va rápida en el escritorio de quien la revisa y lenta para todo el mundo. En un portal de reservas, el tiempo de respuesta en móvil pasó de 720 a 38 milisegundos con solo activarla. El 100 % del tráfico móvil llevaba meses pagando ese peaje.

Chip rodeado de paneles de datos, el rendimiento técnico de una web

El «retraso de JavaScript» que promete acelerar

Muchos plugins traen una opción que aplaza todo el JavaScript hasta que el usuario toca la pantalla. Puntúa en el informe y retrasa el primer pintado. Al desactivarlo en una web de servicios, el LCP bajó de 10 a 4,3 segundos. Optimizar mal es peor que no optimizar.

Pantalla holográfica con el rótulo SEO flotando sobre una base luminosa, entre destellos violetas

Una librería entera para seis iconos

En la web de un instalador eléctrico se cargaba el paquete completo de una librería de iconos para usar seis: 382 kilobytes que el visitante descarga y no ve. Sustituirlos por los seis que hacían falta no cambió el aspecto de nada.

Esfera de nodos conectados que representa el aumento de enlaces entrantes

El catálogo de imágenes sin convertir

Una tienda de calzado tenía 297 megas de mediateca. Convertida a formatos modernos quedó en 117, con las mismas fotos. En una tienda ese peso se paga en cada visita, y en cada ficha que alguien abre desde el móvil.

¿Tienes dudas?

Ponte en contacto conmigo y resolveré tus preguntas

(+34) 679 93 12 79

contacto@jesusiturbide.com

Tipos de página web

Web corporativa

La web corporativa es la que necesita la mayoría de negocios: entre cuatro y ocho páginas que explican qué haces, para quién, dónde y cómo se contacta contigo. Su trabajo no es gustar, es guiar: colocar el mensaje principal donde se mira primero, poner el teléfono donde se pulsa y quitar todo lo que no ayuda a que alguien te llame.

Lo que sobra son las páginas escritas para rellenar el menú: ni las lee nadie, ni posicionan, y sí encarecen el presupuesto y el mantenimiento. Una web corporativa bien planteada tiene menos páginas de las que uno imagina y cada una responde a una búsqueda o a una decisión concreta del cliente.

En Pamplona, muchas de esas búsquedas son locales y rápidas: la gente busca, compara dos o tres opciones y contacta. La web tiene que resolver esa comparación en diez segundos, y para eso el rendimiento en el móvil no es un detalle técnico: es la primera impresión. Por eso la mido antes de publicar y te enseño la cifra.

Plazo habitual, con textos e imágenes disponibles: tres o cuatro semanas. Rango de precio: entre 500 y 1.500 euros según páginas y contenidos. Siempre con el dominio y el alojamiento a tu nombre, los legales redactados para tu caso y la formación para que cambies textos y fotos sin una factura.

Una tienda online es una web corporativa más un catálogo, un carrito y un cobro, y esa suma cambia todo lo demás. Cada ficha de producto es una página que hay que cargar, ordenar, medir y mantener; el rendimiento deja de ser estética y pasa a ser dinero, porque cada segundo de carga se paga en carritos abandonados.

El culpable casi siempre es el catálogo de imágenes. En una tienda online de calzado la mediateca pesaba 297 megas y quedó en 117 convirtiendo las fotos a formatos modernos, sin cambiar una sola imagen y sin que se note en pantalla. Es el tipo de trabajo que nadie ve y que decide si la tienda vende desde el móvil.

Antes de empezar hay decisiones que son tuyas y que conviene tener tomadas: cómo se cobra, cómo se envía, qué pasa con el stock, si hay tallas o variantes, y cómo se gestionan las devoluciones. Cuanto antes estén claras, menos cuesta el proyecto y menos sorpresas hay en el presupuesto.

Plazo habitual: de seis a ocho semanas con el catálogo preparado. Rango de precio: entre 1.200 y 4.000 euros según el número de referencias y las integraciones. Trabajo sobre WooCommerce, que es estándar y no te ata a ninguna plataforma de pago mensual.

La landing existe para una sola cosa: convertir el tráfico que le mandas. Una sola página, un solo objetivo, sin menú que distraiga, con el formulario arriba y probado de verdad. Se usa cuando haces publicidad en Google o en redes y no quieres que el visitante se pierda por el resto de la web.

Lo que la diferencia de una página normal es la disciplina: cada elemento está ahí porque empuja hacia el formulario o el teléfono, y lo que no empuja se quita. Un titular que dice lo que ofreces, tres motivos para elegirte, prueba de que es verdad y una forma de contactar. Nada más.

El error que más me encuentro en landings ya hechas es el formulario que acepta todo y no envía nada: muestra «gracias por contactar» y el correo no llega a ningún sitio, casi siempre por una clave de antispam mal configurada. Una landing de captación que no capta puede llevar meses así, porque nadie echa de menos los mensajes que no recibe. Por eso en mi proceso el formulario se envía, no se mira.

Plazo habitual: una o dos semanas. Rango de precio: entre 300 y 700 euros. Incluye la medición conectada para que sepas cuántos contactos te trae cada campaña, que es la única forma de saber si la publicidad compensa.

A medida es lo que se hace cuando ninguna de las anteriores encaja: una intranet para tu equipo, un configurador de producto, una integración con tu programa de gestión, un área de clientes con documentos. Aquí el trabajo empieza por una pregunta que no es técnica: ¿merece la pena?

A veces la respuesta es no, y te lo diré. Si lo que necesitas es una aplicación con usuarios, permisos y lógica de negocio compleja, WordPress no es la herramienta adecuada y hay que plantearlo de otra forma. Si vas a gestionar miles de referencias con integraciones de almacén, hay que mirarlo con calma antes de decidir. Y si lo único que quieres es una página con tu teléfono, quizá te sobre con la ficha de Google.

Cuando sí merece la pena, el proyecto se plantea por fases con entregas que puedes usar desde la primera, no un desarrollo de meses que se ve al final. Cada fase tiene su presupuesto cerrado y su fecha, y lo que aprendemos en una cambia lo que se hace en la siguiente.

El precio aquí no tiene rango porque depende del alcance: se presupuesta por horas medidas, con las tarifas que ves más arriba, tras una primera conversación en la que acotamos qué hace falta de verdad y qué se puede resolver con lo que ya existe.

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Un blog no es «tener un blog»: es la parte de la web que responde a las preguntas que la gente hace antes de decidir. Cuánto cuesta, cuánto tarda, qué diferencia hay entre esto y aquello. Cada artículo que responde bien a una de esas preguntas es una página por la que te encuentran personas que todavía no sabían que existías.

En esta misma web, cuatro artículos del blog traen el 23 % de los clics que llegan desde Google, más que varias páginas de servicio juntas. Lo que se clica es el caso concreto y la respuesta directa, no la enumeración de lo que uno sabe hacer. Ese dato es mío y lo publico porque casi nadie enseña sus propios números.

Montar el blog dentro de la web es trabajo de estructura: categorías que tengan sentido, una plantilla de artículo que cargue rápido, imágenes destacadas que no sean la misma repetida, y enlaces entre artículos y páginas de servicio para que el que lee acabe donde puede contactar. Todo eso se decide al construir la web, no después.

Escribir los artículos puede ser cosa tuya, mía o de los dos, y se presupuesta aparte. Lo que sí va incluido en cualquier web es que el blog esté preparado para cuando quieras empezar, sin tener que rehacer nada.

Si ya tienes una web, lo primero no es rehacerla: es medirla. Muchas veces lo que parece un problema de diseño es un problema de configuración, y se arregla sin tocar ni una línea del diseño. En uno de los casos de esta página, activar la caché de móvil bajó el tiempo de respuesta de 720 a 38 milisegundos y no hubo que cambiar nada visible.

La medición dice qué se arregla ajustando lo que hay y qué exige rehacer, y te doy el coste de cada camino. Si sale más barato arreglar que rehacer, te lo diré aunque rehacer me convenga más. Rehacer una web que funciona porque «ya tiene tres años» es una de las formas más caras de no cambiar nada.

Cuando sí toca rediseñar, lo importante es no perder lo que ya funciona: las páginas que traen visitas, las URLs que Google conoce, los formularios que la gente ya usa. Un rediseño que estrena diseño y pierde posiciones es un fracaso con buena pinta. Se planifica con redirecciones, se mide antes y después, y se publica cuando lo nuevo iguala o supera a lo viejo.

El precio depende de cuánto se conserva y cuánto se rehace, así que se presupuesta tras la medición inicial, que es gratuita y te la quedas aunque no sigamos.

Primero que cargue, después que convierta, y por último que crezca

Una web se construye en ese orden porque cada nivel depende del anterior: nadie convierte en una página que no ha terminado de cargar, y no tiene sentido crecer con una web que no convierte.

01

Que cargue

Es el suelo. Rendimiento medido en móvil y escritorio, imágenes en formatos modernos, sin librerías cargadas para usar tres iconos, con la caché bien configurada. Sin esto, lo demás no se ve: el visitante se va antes.

02

Que convierta

Que quien llega entienda en diez segundos qué haces, dónde y cómo contacta. Formularios que envían de verdad, teléfono que se pulsa, un solo objetivo por página y nada que distraiga de él.

03

Que crezca

Un blog preparado, una estructura que admite más páginas sin rehacer nada, analítica conectada desde el primer día para decidir con datos y no con opiniones. La web que empieza con cinco páginas puede acabar con cincuenta.

Globo terráqueo cruzado por un anillo de neón naranja y rodeado de circuitos luminosos azules
Globo terráqueo de neón azul con icono de enlace naranja central, cruzado por un haz rosa y líneas de circuito
Globo terráqueo con los continentes en naranja, rodeado de anillos de datos sobre una plataforma luminosa

Plazos

¿Cuánto se tarda en tener una página web? Depende del tipo, pero sobre todo de los contenidos: lo que alarga los plazos casi nunca es el diseño. Si tienes claras las secciones y las fotos, se acorta; si hay que escribir los textos desde cero y esperar a una sesión de fotos, se alarga. En el presupuesto va la fecha comprometida y lo que necesito de tu parte para cumplirla.

Landing (1‑2 semanas)

Una sola página con un objetivo. El plazo lo marca tener el mensaje y la oferta claros; el resto es rápido.

Web corporativa (3‑4 semanas)

De cuatro a ocho páginas. Con textos e imágenes disponibles desde el principio, el plazo se cumple; si llegan tarde, la fecha se mueve.

Tienda online (6‑8 semanas)

Cada ficha de producto es una página que hay que cargar, ordenar y medir. El catálogo preparado es lo que decide el plazo.

Lo que alarga un proyecto, por orden de frecuencia:

  • Los textos, cuando hay que escribirlos desde cero.
  • Las fotos, cuando no las hay y hay que hacerlas o elegirlas.
  • Las decisiones, cuando cada cambio necesita que varias personas se pongan de acuerdo.
  • Las integraciones, cuando la web tiene que hablar con un programa de gestión o un sistema de reservas que nadie había mirado antes.

Ninguna de las cuatro es un problema si se sabe desde el principio. Por eso el presupuesto lleva la fecha y la lista de lo que necesito de tu parte: si el material llega tarde, la fecha se mueve, y prefiero decirlo al principio que al final.

Contenidos

Los textos son la parte que no puedo hacer solo y la que más veces para un proyecto

Fotos

Las tuyas convierten más que las de banco; si no las hay, se planifica cómo conseguirlas

Decisiones

Una persona que decide acorta semanas; un comité que revisa las alarga

Integraciones

Reservas, gestión, pagos: lo que la web tiene que hablar con otros sistemas se mira antes de presupuestar

“Una web se aprueba mirándola en el ordenador de quien la hizo. Tu cliente la ve desde el móvil, con datos y sin haber pasado nunca por ella. Esa es la web que hay que medir.”

Preguntas Frecuentes

¿Cuánto se tarda en tener una página web en Pamplona?

Una web corporativa de cinco a ocho páginas suele estar online en tres o cuatro semanas desde que hay textos e imágenes. Lo que alarga los plazos casi nunca es el diseño: son los contenidos. Una tienda online con catálogo real necesita más, porque cada ficha de producto es una página que hay que cargar, ordenar y medir. En el presupuesto va la fecha comprometida y qué necesito de tu parte para cumplirla; si el material llega tarde, la fecha se mueve, y prefiero decirlo al principio que al final.

¿La web es mía o me quedo atado a quien la hizo?

La web es tuya, y eso incluye el dominio, el alojamiento y las claves de administración. Te entrego los accesos por escrito cuando publicamos, no cuando los pides. Si algún día quieres llevarte la web a otro sitio o que la mantenga otra persona, puedes hacerlo sin pedirme permiso ni pagar un rescate. Trabajo sobre WordPress precisamente por eso: es estándar, lo conoce cualquier profesional y no te encierra en una plataforma que solo yo sepa tocar.

¿Hace falta que la web vaya rápida o eso es cosa de técnicos?

La velocidad se nota en el móvil y con datos, que es como te ve la mayoría de tu público. En las webs que he medido este año las diferencias no eran de décimas: una pasó de tardar diecinueve segundos en pintar su imagen principal a menos de tres. Dicho esto, ir rápido no te va a subir en Google por sí solo, y desconfía de quien te lo prometa. Lo que sí hace es que la gente que ya llega no se marche antes de ver nada.

¿Trabajas solo en Pamplona o en toda Navarra?

Trabajo desde Villava y atiendo Pamplona, la comarca y el resto de Navarra, pero el trabajo es íntegramente en línea, así que la distancia no cambia ni el precio ni los plazos. Si prefieres vernos en persona para arrancar, lo hacemos; si te va mejor una videollamada, también. Lo que sí cambia según la zona es el posicionamiento local, y conviene decidirlo antes de escribir la primera página, no después.

¿Qué pasa con la web cuando ya esté publicada?

Una web publicada necesita mantenimiento: actualizaciones de WordPress y de sus extensiones, copias de seguridad que alguien compruebe de verdad, y un ojo puesto en que nada se rompa. Puedes encargármelo o llevarlo tú, y en los dos casos te dejo por escrito qué hay que hacer y cada cuánto. La mayoría de webs que me llegan «hackeadas» no lo están por un ataque dirigido, sino por una extensión sin actualizar durante meses que un robot encontró.

Ya tengo una web, ¿la mejoras o la rehaces?

Lo primero es medirla, no rehacerla. Muchas veces lo que parece un problema de diseño es un problema de configuración: en uno de los casos de esta página, activar la caché de móvil bajó el tiempo de respuesta de 720 a 38 milisegundos sin tocar ni una línea del diseño. Te digo qué se arregla ajustando lo que hay y qué exige rehacer, con el coste de cada camino. Si sale más barato arreglar, te lo diré aunque rehacer me convenga más a mí.

¿Qué necesitas para darme un presupuesto de página web?

Media hora de conversación: qué vendes, a quién, qué te está fallando ahora y adónde quieres llegar en un año. Si ya tienes web, la mido antes de presupuestar y ese informe es tuyo, me contrates o no. Con eso te paso un presupuesto cerrado, con lo que incluye y lo que no, la fecha comprometida y lo que necesito de tu parte para cumplirla. Sin partidas abiertas ni «según se vea».